jueves 23 de noviembre, librería fondo de cultura económica, miguel ángel de quevedo (méxico d.f.). conferencia de la doctora elena álvarez-buylla, bióloga e investigadora del instituto de ecología de la unam, acerca de los transgénicos y su implantación en méxico.
méxico es el centro de origen del maíz, del que podemos encontrar unas 50 variedades. dado que dichas variedades son interfértiles, se produce intercambio de genes entre las mismas por polinización y, en caso de implementar el uso de maíz transgénico, las variedades originarias sufrirían contaminación, lo que amenaza la biodiversidad. existe una moratoria que impide la entrada de estos productos, pero se hace necesaria prorrogarla (y, en opinión de la doctora, hacerla aún más estricta) con el fin de garantizar la superviviencia de la diversidad tanto del maíz como del teocintle (antecesor del mismo, con el que todavía existe intercambio genético).
por otro lado, el desconocimiento que aún existe acerca del funcionamiento del contexto genómico, pues el lugar donde se introduce el transgen (material genético procedente de bacterias, virus, etc.) hace viable o aberrante el resultado final, implican la necesidad de una selección de semillas y la recogida de las mismas al terminar la campaña, con la inseguridad que ello conlleva, al no ser posible un riguroso control de las mismas. a esto hay que añadir que los genes interactúan con el medio, y que unos productos que han sido creados para funcionar en estados unidos, lo harán de forma diferente en méxico (de lo que no tenemos aún información contrastada de cómo será).
además, lo que los productos transgénicos ofrecen es una mayor resistencia a plagas y/o a insectos. de esta manera, se puede fumigar el campo sin que los cultivos resulten dañados y además sobreviven bien a las mariposas. sin embargo, los problemas del campo mexicano están ligados a los problemas con el agua, la desertización y salinidad del suelo. por ello, esta alternativa que algunas empresas presionan por introducir en el país, no es en realidad una solución a los mismos.
méxico es el centro de origen del maíz, del que podemos encontrar unas 50 variedades. dado que dichas variedades son interfértiles, se produce intercambio de genes entre las mismas por polinización y, en caso de implementar el uso de maíz transgénico, las variedades originarias sufrirían contaminación, lo que amenaza la biodiversidad. existe una moratoria que impide la entrada de estos productos, pero se hace necesaria prorrogarla (y, en opinión de la doctora, hacerla aún más estricta) con el fin de garantizar la superviviencia de la diversidad tanto del maíz como del teocintle (antecesor del mismo, con el que todavía existe intercambio genético).
por otro lado, el desconocimiento que aún existe acerca del funcionamiento del contexto genómico, pues el lugar donde se introduce el transgen (material genético procedente de bacterias, virus, etc.) hace viable o aberrante el resultado final, implican la necesidad de una selección de semillas y la recogida de las mismas al terminar la campaña, con la inseguridad que ello conlleva, al no ser posible un riguroso control de las mismas. a esto hay que añadir que los genes interactúan con el medio, y que unos productos que han sido creados para funcionar en estados unidos, lo harán de forma diferente en méxico (de lo que no tenemos aún información contrastada de cómo será).
además, lo que los productos transgénicos ofrecen es una mayor resistencia a plagas y/o a insectos. de esta manera, se puede fumigar el campo sin que los cultivos resulten dañados y además sobreviven bien a las mariposas. sin embargo, los problemas del campo mexicano están ligados a los problemas con el agua, la desertización y salinidad del suelo. por ello, esta alternativa que algunas empresas presionan por introducir en el país, no es en realidad una solución a los mismos.
¿qué alternativas tenemos? de un lado, aplicar de la manera más estricta posible el llamado principio de precaución: mientras no tengamos certeza de que este tipo de cultivos no suponen un riesgo para la salud humana y para el medio en que se desarrollan, hemos de evitar su uso en tanto que su implementación daría lugar a un proceso irreversible, lo que nos obliga a ser muy cautos al respecto. de otro, el conocimiento que tenemos acerca de los acervos genéticos del maíz nos permitiría, por medio de un sistema de cruces clásico, obtener variedades adaptadas a cada región y conseguir así mejores cosechas, a la par que se conserva el medio ambiente y se logra la autonomía alimentaria, seriamente amenazada por el cultivo de productos para la exportación, que obligan al país a importar maíz estadounidense (donde sí están autorizados y comercializados los productos transgénicos).
